Madura juventud – Reportaje a Erwin Schrott

by Jorge Binaghi (Operayre)

No, no he querido rendir a mi modo el homenaje obligado del año literario, el de la “loca cordura” de Don Quijote. En cualquier caso, el famoso oxímoron no lo es tanto en el caso del título. No por lo menos en el caso concreto de Erwin Schrott que, apenas superados los treinta años, está terminando de establecerse en la primera línea de la nueva generación de cantantes. Desde su Don Giovanni florentino (o aún antes, desde su ‘Faraón’ escalígero) sentía curiosidad por conocer a un casi compatriota de carrera -para los días de hoy- tan tranquila y disciplinada. La ocasión se presentó finalmente el 2 de octubre pasado en Florencia, tras la última representación en que el bajo interpretaba el rol de ‘Pagano’ en I Lombardi (hasta ahora, salvo algún rol ‘menor’, sólo ‘Banquo’ podía dar una idea de su valía como intérprete de los roles de su cuerda escritos por aquel huraño campesino compositor). No es tarea fácil entrevistar a Schrott: en el camerino, aparte de la gente del teatro que saluda o entra y sale a buscar cosas, aparecen jóvenes y no tan jóvenes venidos de la ciudad, pero también de Padua -por ejemplo- para felicitar, en búsqueda de un autógrafo, o simplemente saludar. Y no hablemos de sus fans/amigas norteamericanas que cruzan el océano como si fuera un paseo de pocos minutos para no perderse una de sus funciones. Para todos tiene una palabra, entre mate y mate (parece que el buen carácter uruguayo ha prevalecido sobre la neurosis enloquecida de Buenos Aires, a la que también recuerda con especial cariño). Pero si esto ya quiebra cualquier ‘hilo’ en la entrevista, lo mejor está por venir. Cuando parece que todo se aquieta, nos avisan que el teatro se va a cerrar y hay que salir. Mete todo en su bolso (observo, además de partitura y otros objetos propios de su oficio, que lleva un libro sobre las cruzadas al lado del mate: un cantante que lee sobre la época de lo que le toca cantar…vaya). Con típica rapidez porteña -‘de ambos márgenes del Plata’, como se encarga de precisar- y cuando yo ya estaba dispuesto a dejar la cosa para otra vez, mientras sale y firma más autógrafos, se despide con cariño de personal del teatro y le aclara a una señora algo nerviosa que se le dirige en alemán que apenas conserva un vago recuerdo de la lengua de su abuelo, decide que vamos a seguir en un restaurante en el que tiene cita con sus amigos, y se encamina hacia la célebre Rotonda (donde hay, además, música más o menos fuerte según los momentos y el público). Pide una mesa aparte ‘un rato’ y volvemos a empezar, esta vez sólo interrumpidos por los camareros que preguntan cuándo va a cenar y por los que entran y lo saludan. Tal vez el lector esté cansado y se pregunte por qué no he empezado directamente. Porque creo que la atmósfera y la actitud forman parte de una entrevista, si quiere dar una idea aproximada de un artista en su totalidad. Como lo es el hecho, hoy sin precedentes, de que pregunte muy educadamente si puede tutearme o si me trata de ‘usted’: definitivamente, es uruguayo.

Me aburre hablar de mí; no sé qué decir. Me interesan más otras cosas, de veras. Si empezamos con ‘dónde estudió’, ‘cuáles son sus planes’, ‘cuál es su método’, la entrevista será corta.

(Trago un poco de saliva porque eso es lo que se le suele preguntar a un cantante y porque ha salido hace poco en la revista italiana L’Opera una entrevista muy completa que casi vuelve innecesaria otra). Aunque pienso que no importa mucho -para mí- el documento de identidad de un cantante, le recuerdo la primera vez que lo oí como ‘Monterone’ en su debut en el Colón de Buenos Aires y, con la reciente reapertura del Solís de Montevideo, si piensa volver a los lugares donde surgió. Y con su voz resonante hasta cuando habla bajo (y no suele hablar fuerte) se entusiasma:

Me muero de ganas de volver, y no sólo a Buenos Aires o Montevideo (los quiero muchísimo a los de un lado y otro del río), sino a toda Latinoamérica. Tengo proyectos, tengo ideas, que no voy a explicar ahora. Espero volver al Solís, no veo la hora. Y más que de ese ‘Monterone’ recuerdo ‘Colline’ junto a la Freni. 67 años tenía; nos daba vuelta a todos. Dentro y fuera del escenario. Con ella se respiraba diferente: ¡qué increíble!Cada una de las funciones recuerdo que cantar la “vecchia zimarra” se volvia casi imposible; estaba agobiado por el llanto. Cuando sucede que un colega por su interpretación te emociona, algunas veces es difícil de controlar. No me digas que no es estupenda la idea de creer literalmente que estás ahí, que sos ese personaje, que esa es tu vida, y principalmente sentirte feliz de ello. ¡Qué fortuna la nuestra, poder jugar a ser alguien diferente cada vez, como hacíamos de chiquitos! ¡Qué gran juego este arte!

Ahí lo tienen: entusiasmado, con la inteligencia que le permite reconocer el aporte del grande veterano y de calibrarlo también como persona. Será tranquilo de aspecto, pero bulle de ganas de hacer cosas, no sólo en su carrera, sino más en general. Le planteo el problema económico de América latina y los vaivenes no sólo económicos del Colón.

Ese es un problema a nivel mundial. Fijate aquí (no me he olvidado el cento, Schrott habla, como se habrá visto, en castellano rioplatense con alguna interferencia italiana) lo que pasa: cortan las subvenciones del 50 % al Fondo Único del espectaculo: el teatro ya estaba agonizando, y ahora esto… En el Comunale, uno sube al escenario y te llueve en la cabeza ¿¡Y se habla de recortar los fondos!? ¿En estas circunstancias recortan el presupuesto? El Metropolitan cerró durante algunas semanas. Primera vez en la historia de ese coloso. Sudamérica es mi hogar, con mi gente, mi cultura, no tengo que mediar para ir, no se me tiene que decir que será difícil pagarme (como me ha sucedido). Yo soy sudamericano, veo las noticias, me mantengo inform ado. Pienso que la gente cree que uno pierde el norte al estar lejos, y no es así: cuanto más lejos se está, más se entiende y más cerca se quiere estar. Y siento que es mi deber hacer algo para aportar un granito de arena a los muchos que trabajan y que contra viento y marea proponen espectáculos. Podría incluso hacer algunos de ellos gratis: estoy siempre dispuesto, con la única condición de que los posibles fondos se destinen a una obra, organización o algo similar.

Le comento que Fiorenza Cedolins había propuesto lo mismo y la respuesta -que por suerte no recibió- fue “¿y quién es?”

Bueno, espero que no se hayan olvidado de mí. Veremos. Hay propuestas, hay cosas para hacer en este futuro que parece ser un poco incierto, así que manos a la obra para que logremos concretar. Creo que la clave está en organizar espectáculos coproducidos, no caer en la tentación de los viejos tiempos, donde se gastaban fondos enormes en espectáculos que quedarían más tarde encerrados en un galpón. Se necesita buen criterio, educar, y escuchar. En general, no es bueno encerrarse y no querer oir a los otros: se aprende mucho, escuchando, de las propias limitaciones y de las ajenas.

A propósito, para los tiempos que corren, tu carrera es rara. Va de a poco: pequeños roles primero, algunos más grandes después; te recuerdo en París en Masetto, no te he visto aún en Leporello, pero sí en el protagonista aquí mismo hace unos meses

Ah, sí: yo, tranquilo. No tengo un repertorio amplio; diría que con asiduidad canto cinco papeles a los que se agrega alguno menos frecuente y alguno nuevo como éste. En mi inicio (todavia estoy en él) había gente, que sostenía que tenía que tener un repertorio enorme para multiplicar las posibilidades de vender el “producto”. Yo los únicos productos que conozco en este arte son esos con los que se limpian las butacas. Cada uno tiene que tomar un camino, el mio es este…tranquilo, con el tiempo necesario para poder disfrutar lo que hago. Carrera, no quiere decir que tenga que corer contra reloj. Esta es mi carrera, así quiero hacerla, con humildad pero siguiendo una línea que me he trazado: no quiero debutar más de dos papeles nuevos por año. Me quiero tomar todo el tiempo necesario y hasta un poco más antes de debutar un nuevo rol.

Me quedo admirado de la convicción, cuando lo que hoy se estila es acumular roles frenéticamente con los resultados que luego se ven y nos ponemos a discutir sobre carreras abreviadas o maestros de canto a la fuerza, pero hay una nueva interrupción. De importancia. También para la entrevista, aunque no tenga cabida en ella, porque detrás de la anécdota, que en sí misma no interesa, está el ser humano. Un celular, en el que se acumulan mensajes y llamadas, suena. Tiene muchos amigos en Florencia, algunos miembros del coro, y no siempre las noticias son buenas. Se queda serio y pensativo, hace algún comentario, llama por teléfono y vuelve al tema. Le pregunto si prefiere dejarlo o si no es mejor que vaya a cenar, pero dice simplemente:

Sigamos; también esta entrevista es parte de lo que quiero hacer. Para retomar por algún lado, pregunto cómo es que, cantando en Italia, Londres, Viena, París, al principio en Bruselas, Nueva York, Los Angeles, etc. no canta en España (a los pocos días lo llamaban a último momento para la segunda función de esa peculiar Carmen del nuevo teatro de Valencia). No sé. Pienso que no se puede estar en todos lados al mismo tiempo. Teatros como Viena, Metropolitan, Covent Garden, la Scala, Los Angeles, Washington, Firenze, me ofrecen cosas que quiero hacer, y me involucran en proyectos para el 2009, 2010. En España, haré el año que viene Los cuentos de Hoffmann en Bilbao, luego le sigue (siempre en España) Don Giovanni , Le Nozze y l’Italiana en Valencia.

Pero esos cuatro papeles de Hoffmann son de barítono o de bajobarítono. Me parece que en tu caso se trata de un bajo noble o bajo cantante, aunque es cierto que el agudo no te ofrece problemas. Es cierto que hay roles ambiguos, pero he leído en esa entrevista italiana que hay dudas entre ‘Valentín’ y ‘Mefistófeles’de Faust e incluso entre ‘Posa’ y ‘Filippo’ en Don Carlo. ¿Incertidumbre sobre la identidad vocal?

Intriga. No digo que vaya a cantar de barítono, pero digo que ahora, por ejemplo, el ‘Conde de Luna’ no me plantearía problemas. Pero es una cuestión personal, que pruebo en casa. Lo que sucede es que cuando uno busca en la música también va descubriendo cosas propias, todas positivas. Sólo tengo que dejar que mi instinto tome la decisión, luego será mi conciencia, luego de pensar, pensar, estudiar, estudiar, la que tomará la iniciativa.

Yo escuchándote hoy pensaba en la grabación de Pinza de la escena de ‘Ferrando’ en Il Trovatore. Claro que es un rol ‘de relleno’ y no se puede comparar con ‘Luna’, pero cuando se lo puede cantar como lo cantaba él—

Lo canté con 21 años (entona “Di due figli vivea padre beato”; apenas marca, pero el efecto es notable). Pero, claro, son papeles poco interesantes dramaticamente. Tomá por ejemplo el ‘Rodolfo’ de La Sonnambula, que canté en Río y me va estupendamente: el rol es un poco estático. La personalidad del personaje es pasiva. No me veo, ahora, haciendo esos roles. Necesito crear personajes más complejos, donde tener que penetrar muy hondo y que sean justamente las corrientes de ese abismo las que me den las guías para luego tomar las riendas de lo mas lino que este trabajo te da: la creación. El amor a mi trabajo, la pasión que en mí genera el trabajar duro, cuanto más difícil, más me gusta. Entonces es obvio, cuando por fin logro hacer las cosas como quería, o por lo menos estar en el buen camino (quiero decir que siempre se puede mejorar), me emociono muchísimo…

Pienso, pese a todo, en un Bellini con personajes del tipo de, más que ‘Oroveso’, el ‘Giorgio’ de I puritani

También lo he cantado..Pero cómo me gustaría cantar la parte del barítono.

Explicable..Un rol glorioso. Claro que el barítono nació prácticamente con Donizetti y Verdi. El famoso Ronconi era bajo, pero después de cantar Nabucco tuvo que escribir unos ejercicios destinados a resolver las nuevas exigencias para su voz. A lo mejor habría que mirarlos. Pero ¿entretanto?

Debutaré pronto el ‘Mefistofele’ de La damnation de Faust

Un clásico ejemplo de bajo noble o bajobarítono. Veo que el repertorio es básicamente italiano y francés.

Sí, y por ahora así quedará. Reconozco que siento el llamado del repertorio ruso, La dama de pique, o Onegin o el Demon pero puedo esperar, así como también puedo esperar para el repertorio alemán. Un’Langrave’ de Tannhauser.o el Wolfram, y….¡¡¡el Holandés!!!

Muy pronto realmente. Si no fuera por la edad, más bien yo pensaría en ‘Daland’. ¿Qué te dicen cuando rechazás algo?

Si supieras las inauguraciones, grabaciones y DVD que me han propuesto con repertorio que no quiero hacer, entenderías por qué uno dice que no. No lo lamento. Una gran respuesta el “no” dada en su justa medida, como siempre me han enseñado mis grande maestros. Recuerdo (otra vez) a la Freni diciéndome: “muchacho, con ese don que te ha dado la naturaleza, la respuesta más frecuente que deberás usar será un sólido y simple “no” , o a Raimondi cuando nos encontramos en su ultimo Don Giovanni (yo haciendo Leporello): “sigue tu instinto y no pierdas la facultad de decidir siempre tú”. En base a lo que te estoy contando, está la razón de mi decisión de poner a Escamillo, después del Met, Viena, Londres y Firenze, en un rincón por algún tiempo…..Que se quede en penintencia por ser tan engreido!!! Jajaja.

(Tiene una rita contagiosísma y muy sana, por cierto).

¿Y Rossini, Donizetti?

El Rossini serio, tal vez. Después del ‘Faraón’ en la Scala, que fue una gran experiencia en todos los sentidos (aprendí el papel en tres días). Después de haber dicho no tantas veces, fueron justamente Muti, Meli (el ex intendente de la Scala) y Dradi (su agente italiano) los que entendieron mi posición: un debut en la apertura de la Scala, con un repertorio que no me había puesto a pensar hasta el momento….Lo único que pedí para decir que si fue, el mejor repasador y una maestra de francés las 24 hs. ¡Que alegría siento al decir que hasta los rossinianos más empedernidos decían que soy nacido para cantar ese repertorio! Ahora por gusto personal estoy aprendiendo ‘Assur’ y ‘Maometto’. Después se verá.

Dos excelentes ideas, sin duda alguna.¿Nadie te ha pedido el ‘Alfonso’ de Lucrezia Borgia? Me parece una parte ideal.

Sí, también ha aparecido. Pero te digo, despacio. Yo quiero estudiar mucho en calidad no en cantidad, tranquilo y con tiempo.

¿Solo?

Básicamente, sí.Claro, tuve en Uruguay a Emilia Rosa y en Buenos Aires a Sassola, y otros maestros (muchos) de los cuales tomé lo que tenían para darme; luego fue mi voz y el estudio sobre mí mismo lo que me ayudó a decidir qué tenía que aceptar como propio. Ahora estudio con una fantástica musica, Ani Alvarez Badano, una música total, a la cual,
principalmente por el respeto musical me merece, le pido que me dé alguna opinión. Es importante, como te decía antes, no quedar sordos por nuestra propia vanidad artística y escuchar a los demás. Claro que son sólo personas de mi entera confianza. Mas allá de eso te digo con mucho orgullo que la parte técnica de ‘Pagano’ de I Lombardi la estudié con toda la información que me han sabido dar, sean mis maestros y aquella del maestro más grande, el escenario.

Ya que estamos en esta ópera: ¿Es consciente o no esa graduación del volumen? Impresionante en el terceto final y en la escena de la muerte, era mucho más ‘modesto’ en el celebérrimo terceto del tercer acto

Consciente. Ahí hago de soporte y la melodía la cantan los otros. Mehta me sugeria buscar la melodía. Solamente es una cuestión de respeto y calidad musical: unas veces se es protagonista, otras veces se gana un Oscar como actor de reparto. Pero cuando llega el acto final, toda la energía que se genera con dos bajos cantando juntos con frases cortas pero afiladas como un puñal, se crea una avalancha energética como pocas. Como Filippo-Inquisitore. Es una bella oportunidad en la cual dos colegas se miden, legal, justa, y placenteramente. Cuando se termina el acto, uno se mira con el colega que hizo, por ejemplo, la parte del Commendatore (que también me gustaría cantar; así sólo me quedaría don Octavio…), casi sintiéndose un gladiador.

¿Es tu frecuentación de Mozart lo que te hace evitar casi siempre el énfasis?

¿Qué querés decir con énfasis? Dame un ejemplo

Que el que no canta Mozart suele hacer demasiado hincapié en las frases, les da una grandilocuencia o un peso excesivos. Y me ha parecido que en los recitativos de Verdi utilizabas el recurso sólo cuando la situación parecía exigirlo (en alguna frase del recitativo precedente a las arias de ‘Pagano’, por ejemplo). Y el fraseo es bueno…

Ah, eso querías decir…. Bueno, basta dedicarse al texto durante un largo período, aprenderlo, estudiarlo, y dejarlo reposar por un largo tiempo. Mientras “duerme”, millones de ideas vienen una detrás de la otra, y sin correr, sin tomar decisiones apresuradas, sin dejarte convencer por la primera vista, comenzar el “cleaning”: sumergirte y dejar que las corrientes te den un gran paseo por el infinito de la diversidad de colores, matices, intenciones, y… ¡¡¡SILENCIOS!!!

Volviendo siempre a Mozart, y no por el aniversario sólo: ¿Leporello o don Giovanni? ¿Figaro o el Conde?

Los tres primeros los he cantado; el último no. No es simpático como personaje, pero me gustaría intentarlo. Hay movimientos musicales que me fascinan, entre ellos el duo con Susanna, el terceto, y la frase del ultimo acto: “Contessa perdono”, que es un diálogo con el más allá, el perdón absoluto. Luego de una frase como esa, hasta yo podría perdonar a los políticos que están recortando el 50% del F.U.S, atentando contra el placer de las masas, el trabajo de otros tantos, y la cultura de una entera nación.

Y no citás el aria, que es una cátedra de canto; hasta te obliga a un trino al final…

‘E giubila-a-aa-r mi fa: ¿esto? (lo canturrea, y me quedo pensando en eso de las categorías de las voces, que en algunos casos es pura simplificación)

Sí, eso mismo, pero vuelvo a insistir: ¿Don Giovanni o Leporello?

Dramáticamente, Leporello… Por suerte despues de ponernos de acuerdo con el Met y con Viena, lo representaré de nuevo, luego de haberlo hecho en el Covent Garden.

¿Tenés buena relación con tus pares?

Muy buena. No tengo problemas con colegas. Hay algunos con los que simplemente me da más placer encontrarme porque hemos tenido la suerte, el tiempo y las ganas de crear un vínculo duradero. Una cuestión humana, de ‘feeling’.

¿Y los períodos de descanso?

Mi hija, que es el aire que respiro. No he tenido mucho tiempo este año. A partir de 2008 voy a intentar espaciar un poco más; ahora no puedo: de todos modos, me tomo dos o tres días para llegar a la ciudad y en los ensayos; así llego al día del primer ensayo muy pronto: la primera impresión es muy importante. Lo que hago en los ensayos también: hablo la parte durante los ensayos de escena, en los recitativos. El método de Stanislavski es importante en este oficio: tratar de interpretar para ‘un’ espectador concreto, por ej. Curran (cuya puesta de I lombardi no gustó en Florencia) trabaja exactamente con la escuela Stanislavski, que para mí es como la biblia en teatro. Nos encontramos hablando en un mismo lenguaje teatral, lo cual para mí fue una gran ventaja siempre. Tener una base, respetarla y mejorarla, cuando la persona que uno tiene enfrente tenga tanto o más para dar.

¿Nunca pensaste en lieder o melodía francesa o canción española o sudamericana? De paso, sirven para la voz

Otro maestro de Uruguay, Gilardoni, hace ‘schubertiadas’ y nos divertíamos mucho cantando de todo, sin hablar de las ricas cenas que prepara Mario un chef para chuparse los dedos, que constituían, junto a la música, una excelente razón para estar juntos. Hice algunos conciertos años atrás, cuando gané el concurso Juventudes Musicales en el interior del Uruguay, con música sudamericana, española, italiana antigua y algún que otro lied. Donde recuerdo siempre estar cantando lieder, es en la casa de mi querida Mila Rosa. Ella sostenia que es una gran escuela de canto, y hoy lo sostengo también yo.

¿Querrías decir algo del tipo “lo que siempre quise decir y nunca me preguntaron”?

Después se me ocurrirán miles de cosas, pero ahora no. O sí. Por ejemplo: ¿por qué hago este trabajo? Porque soy un tipo muy afortunado. Por que tengo una familia que siempre me apoya, maestros que son mi historia, pasado y presente, por el amor que la gente me devuelve en cada función. Porque no sé lo que es vivir sin música.

Se nota que, más que gustarte la música, la querés con pasión

La amo. Es una responsabilidad ser artista, somos el presente de una gran historia; lo que me hace volver loco de placer es ese trabajo constante, esa búsqueda de que nada queda totalmente hecho; de que cuando retomo un papel me río de lo que había hecho la vez anterior. Te pongo un ejemplo con este Verdi: me parece que hice sólo una pequeña parte de lo que podré hacer la próxima vez que lo interprete. Dormirá durante algún período, y cuando despertará, seré yo el que tendrá mayor experiencia, o una diferente visualizacion del personaje. Lo habré vuelto a estudiar, y lo que saldrá desde mi interior, será definitivamente diferente. Fue sólo la primera vez. Y este trabajo, a diferencia de la vida, te da la oportunidad de morir mil veces, renacer otras tantas, volar por los aires, ser mejor, llorar, reir, y siempre tener otra posible oportunidad de mejorarlo.

(Probablemente, los momentos para mejorar de que habla sean los momentos en que ese gran laboratorio de ideas que es I lombardi no llega al fondo de la situación o del personaje: ‘Pagano’ no es ciertamente ‘Filippo’).

Pero está bien que un cantante se preocupe incluso cuando no ‘debería’ preocuparse. Erwin Schrott se preocupa. Y en este sentido, aprovechando una palabra que no he recogido aquí, pero que aparece mucho en su conversación, una palabra que a veces, ay, parece fuera de moda por completo, “dignidad”, creo que la definición mejor de Schrott -el cantante y el hombre, que son uno- es justamente esa: alguien digno. En ese ambiente y en este mundo, una verdadera hazaña.

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