Lorin Maazel elogia el Don Giovanni del uruguayo Erwin Schrott

Entrevista de César Rus (Las Provincias de Valencia, online on Klassicaa Magazine)

«Es uno de los grandes; su nombre es inherente a la más alta calidad artística y ahora ese nombre va unido al Palau de les Arts de Valencia. Nos encontramos en su camerino: él está sentado en una butaca más alta que el sofá en el que me siento. La situación recuerda un poco a la distancia del podio con la orquesta. Durante toda la entrevista contesta con cordialidad y economiza con inteligencia sus gestos de complicidad, lo cual no impide que se muestre en todo momento muy amable.

–¿Cómo un director veterano y que ha llegado a los puestos más altos en el mundo de la música, acepta el reto de comprometerse con un proyecto totalmente nuevo como el Palau de les Arts?

– Precisamente por eso; después de haber hecho una carrera siguiendo una cierta línea que me ha llevado a dirigir las mejores orquestas de mundo, haber dirigido un repertorio multidimensional y haber actuado en los principales festivales, he entendido que es la obligación de un músico de cierta edad establecer un contacto profesional con la juventud. Un contacto que permite asegurar una continuidad a la música clásica en el advenir.

– ¿Y la experiencia?

– La calidad es lo que cuenta y puede estar en un ser humano joven o un adulto. La experiencia cuenta hasta cierto punto.

– ¿Pero no tenía miedo a los posibles riesgos?

– Naturalmente. Un teatro nuevo, en rodaje, es siempre una barca en zozobra. No se sabe lo que puede pasar, pero la única forma de conseguir llevarlo adelante es reunir a artistas y profesionales de la máxima calidad.

– ¿Y afrontar la labor de crear una nueva orquesta?

– El reto de poder formar una orquesta músico por músico a un alto nivel, era un reto que no pude resistir. Además soy un fanático de la ópera (muchos músicos no se encuentran cómodos en el mundo de la ópera), tal vez porque mi padre era actor, me encanta el teatro. Tengo las raíces de actor.

– ¿Cómo ha sido primer contacto con la orquesta?

– Muy bien. Son simpáticos, bien preparados. Están encantados con la experiencia; siempre me dicen que para ellos es un sueño tocar con Mehta y conmigo.

– ¿Y con los cantantes?

– Estoy entusiasmado. Nunca había dirigido una compañía tan joven y estoy entusiasmado son artistas llenos de entusiasmo.

– He observado que deja mucha libertad a los cantantes, por ejemplo ese agudo postizo de Erwin Schrott en la escena final.

– No es que haya dejado libertad a los cantantes, es que he dado mucha libertad a Schrott, porque es un cantante verdaderamente dotado. Tiene un instinto muy fuerte y es un personaje extraordinario sobre la escena. Crea un Don Giovanni muy dramático; además es un hombre atractivo y carismático; aprecio a los artistas que tienen ese carisma, esa magia que cautiva a los mejores públicos.

– ¿Qué diferencias encuentra con Ruggero Raimondi (con quien grabó la obra)?

– Raimondi era mayor que Schrott cuando hicimos Don Giovanni, era más señoril, más demoníaco. Sin embargo Schrott es más creíble, más humano. Él dibuja un retrato de Don Giovanni con sus debilidades y dudas; por el contrario Raimondi era más oscuro. Daba miedo, este no da miedo.

– ¿Con cuál se queda?

– Schrott es más simpático. El personaje de Don Giovanni termina mal, pero no es justo verlo siempre del lado negativo.

– En el resto del reparto hay también grandes artistas que ya son estrellas como Barbara Frittoli.

– Frittoli tiene una gran experiencia aunque es todavía joven, pero es una artista al nivel de Mirella Freni. También estoy muy contento con Francesco Meli quien tiene una magnífica voz, cuidadísima.

– Jonathan Miller se enfrentó a un verdadero reto tras lo ocurrido con el escenario hace unas semanas ¿Cómo ha sido el trabajo juntos?

– Él hizo realmente un milagro. En dos o tres días fue capaz de crear una nueva escena y lo ha hecho con prácticamente nada: dos bancos, una mesa, una silla… y ya. Para eso se necesita experiencia y una mano muy flexible.

– Pero al parecer tuvieron algún problema poco antes del estreno.

– Se habían olvidado de comunicarme ciertos cambios en la escena. Fue una cuestión de intermediarios, pero claro, si doy una entrada al cantante por la derecha y el cantante entra por la izquierda, pues la verdad es que uno se irrita. Pero aprecio a Miller. Ambos estábamos decididos a llevar adelante esta ópera. Por eso el primer día, antes de inclinarnos ante el público, nos dimos la mano.

– En las próximas temporadas va a interpretar muchos de sus grandes especialidades operísticas ¿piensa incluir algún nuevo título?

– Mi ópera.

– Pero ya la interpretó en el Covent Garden ¿cuándo piensa interpretarla aquí?

– La próxima temporada traeré 1984 (su única ópera).

– ¿Y otras obras contemporáneas?

– Mi compromiso es el de hacer algo de repertorio, incluyendo los grandes títulos: Carmen, Simon Boccanegra, etc. Habrá nuevas piezas pero dirigidas por otros. A mí me gusta la música contemporánea –yo soy compositor– pero mi mayor experiencia como director es en el gran repertorio. Así se establece una relación con la tradición. Es muy importante que exista esta unión. ¿Cómo van a aprender si no cómo se hacía Tosca en el siglo XIX?»

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