Interview: Erwin Schrott abrazado al realismo en la época

by Jorge Rodríguez (El Vocero de Puerto Rico)

«Con sólo 34 años de edad, el bajo-barítono Erwin Schrott, quien debuta en Puerto Rico junto a la soprano Anna Netrebko, bajo la dirección del Maestro Plácido Domingo, en el concierto “Una noche de amor y pasión”, este próximo martes, 9 de octubre, en el Centro de Bellas Artes (CBA) de Santurce, se constituye en una de las estrellas ascendentes en el mundo de la ópera actual, después de haber ganado el primer premio y el premio del público en la prestigiosa competencia de canto “Operalia”, celebrada en Hamburgo en 1998.

A partir de entonces, su portentoso timbre ha engalanado al Metropolitan Opera House de Nueva York —donde caracteriza a “Don Giovanni” actualmente— así como las casas de ópera de Viena, París, Hamburgo, Roma, Nápoles, Valencia, Zúrich, Washington, Los Angeles y el Covent Garden de Londres. En Puerto Rico, Schrott y Nebretko cantarán por vez primera acompañados por la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, bajo la dirección del Maestro Plácido Domingo, en esta singular actividad producida por Guillermo Martínez y CulturArte de Puerto Rico.

Schrott es considerado un prodigio en el género musical, pues desde los 8 años de edad comenzó a participar en producciones operáticas desde los coro, a nivel profesional, por lo que afirma que ya cuenta con 26 de carrera. De esta forma, ESCENARIO conversó con el artista de nacionalidad uruguaya.

Antes que nada, y como parte de una nueva generación de cantantes de ópera, ¿cómo consideraría el legado dejado por una estrella de la historia de la ópera como Luciano Pavarotti?

El legado de los grandes maestros es algo innegable no sólo por el nombre de Pavarotti y otros como Alfredo Krauss, a quienes no tenemos aquí pero creo que van a ser lugares imposible de cubrir con ningún otro artista. Yo prefiero mantener el lado positivo de todo con lo que nos dejaron y lo que podemos aprender de un maestro. Pero, refiriéndome a lo positivo nuevamente, todavía tenemos a maestros como el señor Plácido Domingo de quien prefiero hablar ante la tristeza que puede causar la muerte del maestro Pavarotti.

¿No cree que él como sus amigos hicieron un intento clave para masificar el género de la ópera llevándola a estadios, en actividades multitudinarias?

No es intento de masificar sino de educar y crear un conocimiento básico de la ópera para que se pueda popularizar. Ese es justamente el primer paso que se puede dar para darle cabida a la ópera ante la gente que nunca ha tenido la oportunidad de entrar a un teatro lírico. A los artistas de mi generación y las nuevas nos hacen un grandísimo favor y honor el que ellos acerquen a nuevos públicos. Ahora eso, lógicamente, nos toca hacer a nosotros, darle un toque de realidad, un toque de personalidad joven a un arte centenario. Cada uno de nosotros tenemos que poner un granito de arena para convertir ese arte de la ópera en algo como si la gente fuera al cine.

¿No habría que acabar primero con el cliché de que la ópera es elitista?

Hay que ver que la ópera puede dar una información mucho más vasta y variada; y que no se vea la parte dramática como el estereotipo de una persona que se para en el escenario, canta un aria y se retira. Me refiero a que hay que contar una historia sobre el escenario y crear el gusto enorme para que las nuevas generaciones puedan comprender y verse perfectamente representadas en el teatro como las óperas que hago “Las bodas de Fígaro”, “Don Giovanni” y “Cosí fan tutte” que hablan del ser humano. Esa música también despierta otras partes de nosotros, que al no conocerlas, las tenemos. No hay una música que tenga la verdad única porque la música es toda arte. Es importante lo que hace el Metropolitan Opera House que pone pantallas en la calle para que los trabajadores al regresar de sus oficios puedan gozar un poco de arte.

He leído que usted ha hecho hincapié con la rebaja dramática de los presupuestos italianos destinados al arte cuando ningún otro artista lo ha hecho. ¿Es este tipo un compromiso con el que usted se identifica?

En Italia se enfrentaron al grandísimo dilema de que no tenían dinero para seguir las temporadas. Se sabe que un país sin cultura jamás podrá pensar en su libertad porque es un país sin educación. Me parece nefasto cuáles serían las cosas que me preocuparían muchísimo como que los niños no canten o no lean o que o tengan la oportunidad de soñar. El teatro da esa capacidad, y la de sorprenderte.

Tuve la oportunidad de ver al maestro Plácido Domingo en “Sansón y Dalila” y a la mezzo-soprano rusa Alina Gurina en “Aïda” -con unas voces fuera de serie- pero que respetuosamente no daban los personajes por su gordura y edad. ¿No cree eso innecesario?

Ahora los teatros se están poniendo más exigentes con nosotros. Los artistas nos estamos dando cuenta de que tenemos que dar lo mejor de nosotros pero no por estar en línea, ser bonitos o feos.

Por lo menos, ¿no sería ideal dar el papel?

No todos podemos ser Brad Pitt o Angelina Jolie pero podemos buscar dentro de nuestras características acercar a los personajes lo más posible.

Sabemos que estará sólo dos días en la Isla, así que, ¿qué nos trae?

Plácido me invitó muy gentilmente a participar en este concierto. Ya hicimos uno juntos en Lisboa, pues, y ha sido una experiencia única el poder estar compartiendo con el maestro. Tengo 34 años y para mí, el hecho simplemente de estar en un escenario con Plácido Domingo es un grandísimo gusto; y ni qué hablar de una artista al nivel de Anna Netrebko porque es una artista muy responsable de hacer que la ópera se vea joven, nueva, llena de color, de felicidad y de alegría. Y de Plácido, digo que es el mejor cantante de ópera en la historia de la música.

¿Cómo le siente como director?

El va a estar en el podio con la batuta dirigiendo a un cantante que sabe perfectamente cuáles son sus necesidades al momento de buscar su respiración, su movimiento, o simplemente dar un giro. Lo sabe porque él es cantante y eso le hace un grandísimo director porque conoce sus necesidades en escena. Hicimos “Don Giovanni” hace cuatro años y lo repetimos ahora. ¿Qué te puede contar un joven de 34 años que se encuentra un día sobre el escenario y que le dirige una personalidad como Plácido Domingo? Siento felicidad, una tremenda alegría y teniendo en cuenta que el concierto lo acepté absolutamente sin pensar en nada, incluso sabiendo que estoy aquí el 9 y tengo una función en el Met el día 10.»

One Response to “Interview: Erwin Schrott abrazado al realismo en la época”

  1. Anonymous Says:

    I attended this concert in San Juan and was simply spectacular. At the end, people did not want to leave and Domingo (half jokingly) grabbed two female violinists from the orchestra and walked out with them in order to convince the public that it was over; otherwise people would have stayed and prolonged the ovation for who knows how much longer!

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