Una noche apasionada bajo la dirección de Plácido Domingo [concert in Puerto Rico]

by Yaisha Vargas (El Vocero de Puerto Rico)

«Plácido Domingo dirigió en cuerpo y alma a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, en su primer encuentro, la noche del martes.

Pero la función ‘‘Una noche de amor y pasión’’ significó mucho más para el tenor español, pues compartió el escenario con sus hijos artísticos: la potente soprano rusa Anna Netrebko y el imponente barítono uruguayo Erwin Schrott.

Al igual que lo ha hecho en innumerables ocasiones con su admirable voz, Domingo conquistó batuta en mano al público puertorriqueño.

En su papel de director, el artista de 66 años no restó nunca protagonismo a los intérpretes vocales, por quienes ha profesado una alta estima y a quien ha ayudado en sus luminosas carreras.

Durante el repertorio en el que predominaron varias de las arias y dúos más conocidos del repertorio operístico, Domingo no dejó una articulación inmóvil en las piezas rápidas y su batuta flotó con sutileza en las melodías suaves.

El varias ocasiones estrechó las manos de los músicos, haciendo gestos de agrado por su interpretación.

Netrebko fue la estrella de la noche. Comenzó enamorando al público con su potente y aguda voz en la segunda pieza, ‘‘Quiero vivir’’, de la ópera ‘‘Romeo y Julieta’’ de Charles Gounod. Pero fueron quizás sus gestos atrevidos, además de su expresión intensa, los que la acercaron más al público, que le respondió constantemente con aplausos y bravos.

En una repetición de ‘‘Meine Litten’’, de la opereta ‘‘Giuditta’’ de Franz Lehár, dejó a la audiencia boquiabierta cuando se quitó los zapatos y danzó la pieza rápida con intensa libertad. Su largo traje violeta alzó vuelo. Se sentó en el borde del escenario con las pantorrillas y los pies desnudos, sonriéndole a las primeras filas. Luego se levantó y corrió por el escenario.Al terminar la pieza, el público enloqueció en aplausos.

Schrott, de 35 años, fue muy aplaudido en ‘‘Deh vieni alla finestra’’ y ‘‘Fin ch’han dal vino’’, ambas de ‘‘Don Giovanni’’ de Mozart, y se llevó aplausos efusivos y varias ovaciones tras interpretar ‘‘Abre los ojos’’ de ‘‘Las bodas de Fígaro’’, del mismo autor.

Exteriorizó con maestría la angustia y rabia del personaje por ‘‘la inconsistencia’’ de las mujeres, y lució lo mejor de su voz de bajo barítono en la canción del torero Escamillo ‘‘Votre toast, je peux vous le rendre’’, de la ópera ‘‘Carmen’’ de Georges Bizet.

Ofreció además una sorpresa inesperada al interpretar los tangos ‘‘Nostalgias’’ y ‘‘Esta tarde gris’’, acompañado por un violonchelo, un violín, un acordeón y un piano. Netrebko, aún descalza, se sentó entre el público para verlo y le aplaudió efusivamente.

El par mostró su apasionada química en el escenario con los duetos ‘‘Quanto amore! Ed io spietata’’, de la ópera ‘‘L’elisir d’amore’’ de Gaetano Donizetti y ‘‘Lippen schweigen’’, de la opereta ‘‘La viuda alegre’’ de Franz Lehár. Dejaron a la audiencia queriendo más.

Como sorpresa final, cantaron ‘‘La ci darem la mano’’, de ‘‘Don Giovanni’’, tras la cual el barítono se llevó a la soprano en brazos, dejando atrás una enardecida audiencia en ovación.»

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