Ópera en concierto: Le dernier jour d’un condamné – Valencia 12-02-2008

by Joaquín Guzman (abc.es)

«Éxito sin paliativos de los Alagna en un Palau de Les Arts, que llenó en sus dos terceras partes el auditorio superior. No fue un aplauso de compromiso sino sincero. Pero no es oro todo lo que reluce: David Alagna es todavía un joven compositor y se nota. Se entrevé cultura musical, lo que es arma de doble filo y debe despojarse de clichés y lugares comunes si quiere encontrar un lenguaje propio. No orquesta mal y en su música hay esfuerzo y propósitos, quizás demasiado ambiciosos, y los resultados son cuestionables. Falta inspiración y abundan los pasajes en una suerte de Adagio Lamentoso iniciados por una nota pedal descriptiva de la irrespirable escena, desembocando en cierta monotonía. La visita de diversos personajes al condenado la dotan de una frescura y ritmo que se echan en falta en no pocas ocasiones. David Alagna parece querer abarcarlo todo y se queda en el intento convirtiendo la partitura en previsible. Esto oí y lo hago mío: «Quizás una música demasiado blanda para una historia tan dura» El tiempo juzgará.

Roberto Alagna es un tenor controvertido. Se reparten por igual sus detractores y admiradores. Alagna es un artista muy estimable con una media voz sólida, facilidad, brillantez en el agudo y suficientes medios. Su timbre es expresivo y musical. Le falta sin embargo matizar más. Dio lo mejor de sí mismo, no aprecié la fatiga de la que se habla, y el público supo reconocerlo. La Manfrino no me dijo gran cosa. Buena cantante sin más. Schrott es un animal escénico y un magnífico cantante. Su breve intervención como desahuciado fue de lo mejor de la noche. Esperemos que su relación con Valencia vaya a más. Villard es un profesional sin alardes, el coro efectivo y la orquesta a buen nivel, obediente pero sin rutilancias.»

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