Interview on Opera-Világ

by Gábor Bóka – Sara Fahn (link)

Ayer fue su primer actuación en Budapest. ¿Cuáles son las primeras impresiones del público y de la ciudad?

La primera impresión que tuve fue de la ciudad que es maravillosa, quedé muy impresionada. Después, la gente de la producción del teatro, lo organizaron todo a la perfección y luego el trabajo con la orquestra fue una maravilla. Me impresiona muchísimo que los músicos húngaros tocan el tango tan brillante ya que es una música que es bastante lejana a ellos. Con el público fue algo inesperado, no esperé que fueran tan calurosos, tan calientes, como si fueran latinos.

¿De dónde viene la idea de cantar tango y ópera en el mismo concierto?

Bueno, ¿por qué no? Dentro de la música creo que hay dos estilos: la buena música y la que no es buena. Siempre cuando sea buena música no veo por qué no mezclar los estilos. Además, el público lo recibe muy bien. Tuvimos mucho éxito con la ópera y con el tango también. Yo, siendo uruguayo puedo decir que el tango vendría ser la ópera de América-Latina. Lo único que una opera lleva cuatro horas para que el protagonista se enamore de la chica, la chica lo deje, él la mate, o ella lo deje por el baritono etc. En el tango todo eso sucede en un minuto y medio.

¿Cuál fue el priemer estilo con que se encontró en su niñez? ¿Cuál fue el que más le impresionó?

La ópera, definitivamente, ya canté ópera cuando tenía ocho años. Pero dentro de mi cultura, en mi país la música que más escuchaba en casa era el tango. Mi padre es un tanguero viejo, un tanguero de ley, y a mi madre le encanta muchísimo la música clásica. Mi abuleo era ciego y fue uno de los fundadores de la orquesta brailer de Uruguay. La música siempre formó parte de mi vida y no únicamente la ópera. Yo soy un músico muy ecléctico, por lo que escucho y por lo que canto también. Me gustan todos los estilos, siempre que la música sea buena.

Nació en Uruguay, pero su carrera le enlaza con escenarios de Europa y de Norteamérica. ¿Cuánto
tiempo pasa en su casa? ¿Cómo es su relación con su patria?

La realción es como cualquier persona que se encuantra lejos de su país. Y como paso tanto tiempo lejos de mi país, generalmente lo que hago allí es descansar, voy a ver a mi familia, a mis amigos, estoy con mis padres, con mi hija. A mí me gusta dar calidad de tiempo, porque no puedo dar cantidad, por eso lo que hago es ocuparme 100% de mi familia cuando estoy allí. De todas formas, mi carrera comenzó en Uruguay, en Argentina, en Chile, en Brasil y luego las cosas se fueron dando de tal manera que también otros teatros internacionales se fueron interesando en mi que me llena de orgullo y es imposible no estar feliz con lo que hago. Soy más que afortunado que hoy trabajo en cinco-seis teatros casi todo el tiempo que son la Metropolitan, la Staatsoper de Viena y de Munich, el Royal Opera House de London y la Scala de Milano. Por eso ir descubriendo nuevos lugares como Budapest, me llena de muchísima alegría porque jamás habría dicho que iba a llenar un teatro con 1200 personas en Budapest. Me quedé muy impresionado por el hecho de que después una fila enorme de gente estuviera paraa pedir autógrafos, firmar discos y todo lo demás. Son cosas de las que uno no es consciente. Sin embargo fue una bellísima sorpresa. Y por todo ese amor que la gente me dio ayer de noche yo voy a volver aquí a Budapest en la próxima oprtunidad a hacer una producción de ópera.

Al inicio de su carrera actuó en obras de compositores románticos (Verdi, Puccini), pero ahora le conocemos más bien como cantante de Mozart. Esto no suele ser el orden tradicional. ¿Por qué ha sido así?

¿Cuál es el orden tradicional? Comenzar una carrera en cualquier aspecto, no sólo en la música, es muy difícil. Los primeros años uno tiene que trabajar y la elección no es mucha. Al inicio de mi carrera yo tenía una hija, estaba casado, tenía muchísimas responsabilidades en el hogar, por lo tanto mis selecciones también estaban basadas un poco en la responsabilidad que mi familia me imponía. Sin dejar de lado, eso sí, la responsabilidad que me impone mi carrera la cual quise tratar de una manera muy seria y siempre pensando en un futuro. Durante los años de la universidad estuve haciendo roles como Filippo II, como Attila, cuando tenía 20-21 años. Lo cual fue una buena formación pero me di cuenta de que no era el tiempo exacto para hacerlo. Después, la carrera va avanzando y en un momento determinado decidí seleccionar únicamente repertorio Mozartiano porque muchas veces escuché de muchísimos cantantes grandes que Mozart enseña cantar. Pero uno no tiene que incurrir tampoco en el error de pensar que Mozart es fácil para cantar. Mozart es muy dificil paara cantar y uno tiene que tener muchísimo estilo para hacerlo. Cuando decidí dedicarme únicamente a Mozart tuve algunos conocidos que me dijeron que no era manera de hacer una carrera. Yo, sin embargo, creo que en la carrera hay que tomar riesgos. Y cuando uno toma una decisión, hay que seguir siempre exactamente en la misma dirección. Mi decisión fue seleccionar un repertorio muy adapto a mi persona porque a mí me gusta muchísimo actuar también. Por eso tuve que decir que no a muchísimas ofertas pero bueno, son los riesgos que uno va tomando. A partir del 2011-2012 estoy ya poninedo nuevas cosas a mi repertorio a las cuales me voy a mantener fiel por otros 5-6-7 años.

Como artista viajero, a veces tiene que formar el mismo rol bajo diferentes direcciones. ¿Ha entrado ya en conflicto su punto de vista sobre el personaje y el del director?

Soy una persona muy abierta y estoy siempre dispuesto a aprender, pero también estoy dispuesto a hacer entender mi punto de vista. Yo, como cantante no puedo solamente imponer mi punto de vista porque de otra manera me aburriría muy fácilmente. Terminaría siempre haciendo lo mismo. Lo que sí está pasando es que algunas veces me encuentro con algunos directores que tienen algún punto de vista un poco exagerado o tienen un punto de vista muy diverso a lo que yo he preparado. A Don Giovanni, por ejemlo, me he preparado muy a fondo y después de haber leído Tirso de Molina, Moliére, Puskin me encuentro con una producción que no tiene nada que ver con todo lo que me he preparado. Allí hay un conflicto, pero el único interés es el espectáculo. No es por mi propio interés, no es por mi propia vanidad, ni por mi ego. Es porque mi interés es solamente dar lo mejor al público.Y cuando me encuentro en una producción con la cual estoy totalmente en desacuerdo, no puedo decir “bueno, yo me voy”. Porque si hay tres espectadores que hayan comprado el ticket exclusivamente para verme a mí haciendo DG sería un gran decepción si el día anterior decidiera no estar porque no me gusta la producción. Por lo tanto lo que tengo que hacer es una especie de compromiso entre lo que está pasando sobre el escenario y lo que yo también quiero darle al público. Por lo menos tengo que estar dispuesto a hacer lo mejor de mí incluso teniendo una producción a la cual no tenga sentido ninguno. Además, el compromiso principal que tengo es con el teatro. Si me contrataron, no puedo ir simplemente porque no me gusta la manera como hacen las cosas. Hay una responsabilidad bajo todo punto de vista.

¿Cómo se siente cuando el público está dividido? Por ejemplo a Usted le aplauden mucho pero al mismo tiempo le silban al director…

Bueno, últimamente eso está pasando bastante seguido. Estuvimos pasando por una etapa donde los directores de ópera sobre el escenario querían innovar y me parece que en algún momento llegaron a interpretar mal lo que compositores y autores compusieron a la perfección. A mí me gusta mucho lo cásico, me encanta el Mozart hecho de buena manera, un espectáculo visual creíble dramáticamente muy contundente sobre el escenario también. Yo creo que el público está buscando lo mismo. Increíblemente hay muchos directores que eso no lo entienden o no lo quieren entender porque no es que quieramos hacer siempre lo mismo, pero si uno va a venir con una idea innovativa me parece que tiene que ser fiel también a la historia a nivel dramático y que tiene que ser creíble, entendible, que tiene exaltar algo nuevo porque tenga sentido. No solamente exaltar por exaltar y querer ser solamente polémico y nada más. Además, es importante que le vaya a todo el mundo bien porque no se trata de individualismo y cuando sale todo bien para todos, es cuando el público sale ganando.

¿Cómo puede tratar las situaciones inesperadas en el escenario? Durante los ensayos de Carmen en la Scala sufrió un accidente…

Conocen a Gábor Bretz? Él también estaba allí conmigo. Bueno, el caso de la caída del ascensor en la Scala fue un caso excepcional. No son cosas que pasan muy seguido en el teatro. Han pasado cosas terribles en algunos teatros como la caída del escenario entero o una pared entera que caiga en Londres. Generalmente lo que pasan son cosas divertidas y bueno, the show must go on. No podemos parar el show porque se ha caído tal o cual cosa. Lo del ascensor sí que nos asustamos muchísimo, tuvimos una caída libre de 9 metros. Gracias al cielo uno de los maquinistas de la Scala estaba atento ya que los frenos de emergencia no funcionaron…Fue un momento tremendo. Si hubiéramos caído tendrían que haber llamado a otro Escamillo, a otro Morales y a otro Zúñiga y no sé si estaría aquí en este momento…

En las noticias que hablan de su actuación, le titulan como el „Marlon Brando de la ópera”. ¿Qué opina al respecto de que los medios de comunicación colocan en primer plano su físico y no su voz?

No es responsabilidad mía, la gente tiene el derecho de hablar de lo que le dé la gana. Yo, cuando subo al escenario lo que hago no es ponerme desnudo y mostrar mi cuerpo, lo que tengo que hacer es cantar. Si el concierto o las producciones de la ópera en las cuales canto son un éxito me imagino que no será por ei aspecto físico, sino por lo que hago en el escenario. Ofendido no podría estar jamás ya que tengo una grandísima admiración por Marlon Brando, me parece exagerado y ridículo que me comparen con él. Pero bueno, ¿qué puedo hacer yo? No puedo hacer absolutamente nada.

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